Las historias de amor son aquellos relatos románticos donde hay dos personas de por medio que viven un idilio muy especial con toques muy únicos y peculiares propios de la pareja, estas historias por lo general tienen diversos finales, entre tristes y felices en varios estados de tiempo.
En nuestro portal tendremos historias de amor hechas por escritores famosos y algunas personas aficionadas que son amantes empedernidos de la literatura universal y les gusta dar a conocer algunas de sus escrituras realizadas por ellos mismos con vivencia y anécdotas que tal vez le sucedió en alguna etapa de su vida o de momento se les ocurrió porque se inspiraron en una película o alguna lectura corta de amor.
Si tienes facilidad por escribir o te gusta dar a concoer tus dotes escritor no dudes en enviar un mal con tu historia de amor: sugerencia @ novoguia (punto) es
El amor que jamás volvió
Cuando el viento de la brisa del mar golpeaba la cara de Georgina, se sentía cada vez más triste, escuchar el sonido de las olas romperse frente al gran malecón y peñasco, ella sentía que asi igual se rompía su corazón cuando Gabriel le decía que volvería en la barca donde partió, hace 4 lunas, ella sus días con sus noches y nada parecía cambiar desde que él se fue y no regreso hasta entonces. Habían mucho pretendientes pero ella no quería saber nada de ninguno, Raquel la hermana mayor de la bella Georgina, le recomendaba algunos de los próximo pretendientes, que tenía muchas tierras, castillos, otros habían ganado cruentas batallas y habían colonizado muchas tierras porque tenían ese afán expansionista muy marcado en su vida.
Georgina solo quería Gabriela siga conquistando su amor, y tome su cuerpo cual emperador colonizando y habitando los mismo campos floridos una y otra vez, solo él y nadie más que el…ella lo idolatraba, lo pensaba, lo extrañaba y por el lloraba a cantaros, su sufrimiento era tal, que aveces solo se pasaba todas las noches llorando con su foto abrazada a su pecho y recordando momentos de intimidan a la penumbra con una leve y tímida luz de la luz.
Hubieran grandes fiestas y banquetes para saciar el sufrimiento de Georgina, grandes emperadores llegaban de todos lados con los obsequios más caros, las telas más finas, los galanes más deseados y más codiciados por todas las mujeres de la comarca y alrededores, ella solo quería y le bastaba el inmenso y sencillo amor de Gabriel un humilde marinero y pescador que avece de esfuerzo y dedicación había entrado ala armada marítima, para ser un hombre de bien, pero hacerse a la mar era su máxima aspiración y poder luchar y pelear por su reino y poder llegar con honores y hacer feliz a su Georgina de toda la vida.
El tiempo paso…a Georgina se le fue la juventud, su piel se arrugo, su pelo creció mucho y su mirada dulce y tierna se volvió triste y agria, cuando los niños la veían andando por el mar y sentada en las grandes rocas mirando a la inmensidad susurraban y hablaban entre sí…décadas, muchas décadas pasaron, y ella nunca se alejo del mar, era una princesa con tantas riquezas y tanto dominio sobre los demás que lo único que le importaba era el amor, no le importaba tener ochenta y cinco año y andar harapienta a orillas del mar. Su cuerpo, su silueta de noche y de atardeceres se volvió parte del mar, todo la reconocían, sabían que la bella y a la vez anciana Georgina que no regresaría a su castillo hasta que regresara su amado…que jamás volvió.
Anonimo.
Cuando conocí a Francesca
Recuerdo que había prácticamente huido de mi ciudad natal, problemas con mis padres, había hacer mi vida y alejarme para siempre de Roxana ( mi ex novia) por motivos innombrables, quería recapitular, había empezado una nueva relación todo iba mi actual chica era buena linda y sobre todo comprensiva hace exactamente diez meses que llegue a Mendoza y ya me había acostumbrado, había rentado un piso más que seguro muy cerca a todo en el cual vivía con amigo estudiantes de medicina que habían llegado de intercambio estudiantil, ellos tenían la misma edad y a diferencia de ellos, era que yo era un filosofo que daba charlas en una universidad en mis tiempos libre y después me dedicaba a hacer circuito de eléctrico, era que nos unía la efervescencia de la juventud, ese pequeño gran motor que tiene a cierta edad donde piensas y crees que nada podrá contra ti y es el mejor momento para decidir estudiar algo o querer hacer un gran negocio; como lo decía líneas arriba todo iba bien, dinero, podía ahorrar, feliz con mi novia, de vez en cuando salía con mis amigos y hasta disfrutábamos a mil veladas interminables de póker uno que otro fin de semana, todo marchaba de maravilla, hasta que Joaquín, mi amigo que vivía a lado, me presento a Francesca, una chica sencillita, de pelito lacio y “carita de yo no fui”, de momento y para ser sincero me gusto mucho, tenía ese no se que, me sentí atraído y creo que era correspondido hablamos por horas y hablamos de todo, me pregunto si tenía novia, y no le mentí ( preferí ser sincero)…hasta que después de un momento de tomar varios vasos de whisky, mi amigo se acerca a darme fuego para mi cigarro y me dice: “ ves, ella es Francesca la chica que te hable la vez pasada…¿linda verdad?. Me quede pasmado mentalmente, como que un pequeño circuito cruzaba fuerzas de energía, yo tenía muy bien marcado el sentido de la amistad y sabía muy bien que si eso era verdad no tenía que hacer ( o al menos eso fue lo que pensé de momento). No sabía qué hacer, pasaron varios días y mi novia me dijo: que se iría a la capital a realizar unos curso de varias semanas ( ella estudiaba leyes), sabía que la extrañaría, pero esa chica a quien no solo vi hace poco días sentía que la extrañaba y eso estaba siendo peligroso, lo más curiosos es que no dejaba de pensar en ella, luche contra mis demonios internos y decidí no hablar con ella frente al espejo y tratar de olvidarla, además no quería hacerme problemas con Joaquín, el era un buen amigo, mi confidente en muchas cosas, pero en ciertas cosas donde él estuviera comprometido no se las podría contar por vergüenza o que piense que no soy un buen amigo…
Pasaron varios días…y camino a la universidad la veo sentada sola en la heladería tomando un helado de limón al caer la tarde, como que la saludo con la mano y ella me invita a pasar, sabía que tenía solo 30 minutos para llegar a la universidad, pero me valieron madres e igual entre:
- Hola Terry ¿ como estas?, te vas a la universidad ¿ya?, algo me contaste que dabas charlas ¿cierto?
Le mentí, le dije que ese día no iba a la universidad, que lo habían decretado libre para mi, que solo había vuelto y había olvidado tabaco y que estaba saliendo a comprar, algo en mi me decía que me quede con ella, sabía que estaba mal, mi novia lejos, mi amigo trabajando y yo intentando cotejar a su ex novia, sabía que ya no estaban, pero cualquiera podía ser su novio menos yo o lo peor aun que me vea intentando algo.
Una vez más nos quedamos horas de horas hablando, para esto ya había llamado a la universidad reportando y justificando mi falta, aduciendo que me estaba mal de las amígdalas, yo solo quería verla, conocerla saber más de ella. El administrador del lugar donde teníamos una amena cháchara nos invito al retiro pues iban a cerrar en poco, propuse embárcala en un taxi pero ella insistió en caminar que le quedaba cerca, al cual yo accedí.
Aquella fue la segunda noche, pensaba en silencio cuando la veía si esto era una ilusión o calentura juvenil o tal vez era realmente amor, porque ya habían pasado varias noches con sus días y solo pensaba en ella, no me la podía arrancar de la mente era consciente que le podía mentir a todo el mundo, pero a mi conciencia jamás…me estaba enamorando o al menos eso sentía, aquella segunda vez de verme con ella, la bese en el umbral de su casa, me gusto, recorrer su cintura con mis manos sentir su aliento recorrer mi cuello y sin hablar y solo comunicarme con el simple y complejo lenguaje corporal era lo mejor. Estaba mal y en ese momento no me importaba morir calcinado en el infierno.
Los días pasaron al igual que sus noches y mi sentimiento hacia ella se hacía más fuerte, parecía volar cuando le hacía el amor y ella también no era ajena a este sentimiento increíble que solo los dos sabíamos llegar en más de una oportunidad, enamore si; los admito, fue bueno y peligroso a la vez, ¿quién diría que una amistad se puede romper con el amor que puedas sentir por alguien?; una vez que nuestro amor creció, no tenía ningún reparo en sacarla de la mano, termine con mi novia, sabía que le había hecho una mala jugada pero, soy humano y cuando alguien se enamora sinceramente pasan muchas cosas y tomas decisiones que en algún momento jamás creíste hacerlo por alguien pero uno se enamora y las cosas pasan porque aveces el destino así lo quiere.
Anonimo
